Las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, se ven cada vez más amenazados por actividades humanas.

Los polinizadores permiten que muchas plantas, incluidos muchos cultivos alimentarios, se reproduzcan. Los polinizadores no sólo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que son indispensables a la hora de conservar la biodiversidad, un pilar fundamental para el Desarrollo Sostenible. También sirven para avisarnos de los riesgos ambientales emergentes, indicando la salud de los ecosistemas locales.

Los insectos invasores, los pesticidas, los cambios en el uso de la tierra y los monocultivos pueden reducir los nutrientes disponibles y suponer una amenaza para las colonias de abejas.

Para crear conciencia sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas a las que se enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible, la ONU declaró el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas.