La afirmación de hoy:

Yo hago mi parte para

sanar al mundo hoy

FUTURO INCIERTO PARA EL OLEODUCTO KEYSTONE XL DE TRASCANADA

TransCanada, la empresa que quiere construir el Keystone XL para conectar los yacimientos de petróleo canadienses con las refinerías americanas situadas en el Golfo de México y que en los últimos 5 años se ha visto obligada a modificar el proyecto en numerosas oportunidades por el riesgo de impacto ambiental, pidió al Gobierno de Estados Unidos que suspenda la solicitud de permiso para la instalación de ésta polémica tubería PORQUE NECESITAN REVISAR una parte específica del proyecto en el estado de Nebraska.

La solicitud de suspensión llega cuando el Departamento de Estado estaba a punto de concluir un estudio sobre el impacto ambiental del proyecto y, según el “Wall Street Journal” iba a tomar una decisión final sobre si otorgar o no el permiso esta misma semana.

Precisamente hoy, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, aseguró que Obama tomará una decisión final sobre si autoriza o no la construcción de Keystone XL antes de terminar su mandato, aunque no especificó en qué momento exacto.

China es el mayor inversor extranjero en las arenas alquitranadas de Canadá, con 52 por ciento de todas las inversiones internacionales realizadas allí desde 2003. El oleoducto transportaría cerca de 830.000 barriles diarios de petróleo crudo sintético y bituminoso diluido, desde la provincia canadiense de Alberta hasta distintos lugares de Estados Unidos, incluidas refinerías de Texas en el Golfo de México, y un centro de distribución en Oklahoma. Los proponentes del oleoducto sostienen que fortalecerá la seguridad energética del país y ayudará a bajar los precios. Pero el director del Programa de Energía de la organización Public Citizen, señalo que el tendido del tramo Keystone XL muestra “claramente que se trata de transportar ese petróleo al mercado mundial, no al estadounidense.

Pero según un informe de las organizaciones ambientales mas prestigiosas de la nación, la combustión del crudo pesado que transportará el Keystone XL, generaría al menos 181 millones de toneladas de dióxido de carbono por año, equivalentes a las emisiones de casi 38 millones de automóviles o 51 centrales a carbón. En 35 años, se habrán generado 6.340 millones de toneladas de dióxido de carbono, por encima de todas las emisiones de Estados Unidos en 2011.

El Departamento de Estado debe evaluar el impacto climático de este proyecto, observando si Keystone XL sobrevivirá a las políticas nacionales para limitar el calentamiento global.

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