Hace unas horas se adoptó un paquete de decisiones que con balance y firmeza, encauzan a los gobiernos del mundo, en el camino hacia un futuro bajo en emisiones apoyando el progreso en la toma de acciones para combatir el Cambio Climático en los países en desarrollo.

Finalmente conseguimos ponernos de acuerdo. El trabajo en Cancún rindió sus frutos porque el punto de partida fue Copenhague. Después de esta Conferencia el año pasado, la comunidad internacional entendió que para avanzar en las negociaciones del clima era indispensable que los Estados garantizaran un sistema de contabilidad de emisiones confiable y la transparencia en el manejo de los fondos.

Países de economías emergentes como la China dieron la pelea al puntualizar que ser fiscalizados en cuanto a las cuotas de reducción de emisiones afectaría su soberanía. Países desarrollados, como Estados Unidos apuntaban que la transferencia tecnológica y el fondo de financiamiento serían una realidad si se garantizaba la transparencia en el manejo de los recursos.

Al final se abrió el juego y se llego a un consenso, así que ahora estaremos viendo cambios profundos en la forma de abordar el problema del Cambio Climático. Se tendrá que legislar sobre los acuerdos y se establecerán mecanismos internos para administrar el cumplimiento de los mismos.

Cancún logró lanzar iniciativas e instituciones para proteger a los países pobres y a los vulnerables frente al Cambio Climático. Los países en desarrollo consiguieron el apoyo para planear y construirse un futuro sustentable. Recibirán el dinero y la tecnología, mientras garanticen transparencia.

Para avanzar en la lucha por mitigar el Cambio Climático es indispensable  preservar los bosques en los países en desarrollo y también se acordó tomar acciones concretas para lograrlo.

Por último, estamos todas las naciones del mundo comprometidas a trabajar para permanecer por debajo de un aumento de temperatura de 2 grados y se tendrá que establecer un calendario claro para la revisión, para asegurar que la acción global es suficiente para satisfacer la realidad emergente del cambio climático.

Estamos todos en el mismo barco así que la noticia es buena para todos. Lo que paso en Cancún comenzó hace 13 años en Kyoto pero no se renovaron los votos así que tendremos que esperar otro año para saber que va a pasar cuando el Protocolo de Kyoto expire.

Mientras tanto, seguiremos en el camino ajustándonos a la dinámica de un mundo globalizado con diversos intereses sociales, políticos, económicos y ambientales, pero cada día más ilustrado en la forma de transitar hacia el desarrollo sostenible.