La sin razón se apodera de Tallahasee y mientras muchos estamos conscientes de que la economía de la Florida no puede permitirse el lujo de perder sus recursos, nuestro Gobernador se da el lujo de hacer historia atentando contra los esfuerzos de conservación que el Estado de la Florida tradicionalmente ha considerado prioridad.

Las inagotables lecciones aprendidas sobre la necesidad de proteger y conservar los recursos naturales, no llegaron a la mesa del Gobernador Scott quien presupuesto un recorte del 25 por ciento de los fondos del Estado que financian las operaciones del Distrito de Administración de Aguas del Sur de la Florida, agencia responsable de velar por la calidad del agua, el control de las inundaciones, el suministro de agua y la restauración del ambiente.

Además, destino solo $17 millones para la restauración de los Everglades, un monto absolutamente insignificante si los comparamos con los $50 millones que se destinaron anualmente durante la administración del gobierno Charlie Crist y los $100 a $200 millones anuales del gobierno de Jeb Bush.

En un Estado como la Florida, en el que la economía depende de la calidad del ambiente, es sencillamente inaceptable que retrocedamos a pasos agigantados perdiendo terreno en los esfuerzos de restauración y perdiendo empleos en un área critica para el desarrollo social. Además, somos de los Estados más vulnerables frente al cambio climático y ahora dispondremos de menos recursos para afrontar un escenario de riesgo que es cada vez mas alto, como dice mi hijo “no hace sentido”.

En conclusión, el sentido de conservación no llegó a las alturas de la Florida y por este patético camino terminaremos por dejar solo los vestigios de las verdaderas riquezas de nuestra Florida Verde.