La especie achatina fulica, conocida como el Caracol Gigante del África Oriental es una de las “100 peores especies exóticas invasoras del mundo” según la Base de Datos Global de Especies Invasoras, debido a su impacto en la agricultura, la salud humana y la fauna nativa.

Lamentablemente esta especie prospera en climas cálidos y húmedos de modo que los cambios en el patrón del clima mundial favorecen su establecimiento. Su consumo es peligroso porque este caracol es portador de toxinas y varios parásitos que pueden transmitir enfermedades tan graves como la meningitis en los seres humanos, y otros aumentan la propagación de enfermedades de las plantas. Esta especie destruye y contamina sus alrededores, incluyendo el suelo.

Puedes reconocerlo porque su concha es de un color marrón rojizo, con marcas verticales amarillas pálidas, aunque la coloración puede variar dependiendo de las condiciones del medio ambiente circundantes. En la imagen puedes identificar su aspecto en las diferentes etapas de su vida.

Cuando adulto, la concha del caracol gigante africano tiene de siete a nueve verticilos y suele ser estrecha y en forma cónica; sin embargo, en algunos individuos aparecen mucho más amplias y más cortas, mientras que otros son mucho más altas y más delgadas. Alcanzan 20 cm de largo y hasta 32g de peso.

El caracol gigante africano es hermafrodita, lo que significa que cada individuo tiene órganos reproductivos masculinos y femeninos. El cortejo empieza tan pronto como se encuentra a un socio potencial, un individuo se acerca al otro por detrás y se monta en la carcaza. Si el caracol que ha sido montado acepta a la pareja potencial, dobla la cabeza hacia atrás y comienza a sacudir su cuerpo, y luego el par procede al apareamiento. Para poderse reproducir, los dos individuos deben involucrarse en un comportamiento reproductivo conocido como ‘cópula recíproca’, donde el esperma de un caracol se utiliza para fertilizar el otro y viceversa.

Con esta información nos queda claro que el indeseable caracol se reproduce por partida doble y de un solo tiro porque cada uno de los miembros de esta hermafrodita pareja termina poniendo huevos, generalmente entre 8 y 20 días después que la ‘cópula recíproca’ ha tenido lugar; aunque el caracol gigante africano también es capaz de almacenar el esperma por mucho tiempo y puede estar depositando huevos hasta por 380 días.

Generalmente ésta especie deposita los huevos en un nido que ha sido excavado en el suelo, sobre la tierra fresca y húmeda o entre las hojas, piedras y objetos en el suelo. Por eso es importante tener los jardines limpios.

El número de huevos en cada nidada depende de la edad del caracol, aunque suele ser entre 100 y 500 huevos. Los caracoles eclosionan entre 11 a 15 días después de la copula recíproca dependiendo de la temperatura y las condiciones locales. Para complicar más las cosas el caracol juvenil sale del huevo, se come la cascara y se entierra hasta por dos semanas, así que usted no podrá verlo muy pequeñito. Y como mecanismo de defensa, en cualquier etapa de su vida, cuando las condiciones le son adversas se entierra hasta por un año.

Y, como si esto fuera poco se pueden reproducir cada 3 meses y tienen un promedio de vida de entre 3 y 5 años. Se alimentan de materia vegetal viva o muerta y hasta de 500 especies de plantas diferentes, incluyendo muchos cultivos económicamente valiosos; se alimenta prácticamente de lo que sea y son mas activos en las noches. Si usted encuentra que sus plantas han sido devoradas y no ve cerca al culpable; probablemente esté esperando la noche para terminar su tarea.

Se calcula que al año cada caracol deje al menos 1,200 huevos en su jardín, sí tiene una pareja de caracoles invasora, multiplíquelo por dos, aunque sin duda, los jovencitos de este enorme grupo de caracoles gigantes pronto encontraran pareja para seguirse reproduciendo. Y aquí en la Florida, como en cualquier otro lugar del mundo fuera del África Oriental, estos caracoles gigantes no tienen depredadores naturales. Invaden las casas hasta los condados vecinos. Son una verdadera plaga.

Cuando muere un individuo de esta especie, el carbonato de calcio en la concha neutraliza el suelo; la neutralización del suelo y la alteración de sus propiedades afectan los tipos de plantas que pueden crecer en el mismo.

La achatina fulica puede costarnos millones de dólares no sólo en los costos agrícolas, sino también en la salud y en los intentos para controlar a este invasor. Es considerada una plaga agrícola significativa y también puede amenazar caracoles nativos y los ecosistemas, es ilegal importar o tener esta especie.

Olvídese de pensar en tener caracoles de mascotas, es una industria que nos está perjudicando en el mundo entero y aunque no todos son iguales, no vale la pena aventurarse o terminaremos enfermos y en un caso extremo hasta sin alimentos.

Olvídese de seguir modas sin fundamento científico como el tema de la “baba de caracol” y sus desconocidas propiedades. Todas nuestras acciones van incentivando prácticas comerciales cuyo espiral termina perjudicándonos.

Y si les pasa como a mi, que viendo la televisión se encuentran con un segmento como #rigththisminute, producido irresponsablemente, animando a la gente a tener el Caracol Africano como mascota, denúncielos también.

Hoy tenemos todos el poder de las comunicaciones, obliguemos a los medios a ser responsables a través de la crítica constructiva. Infórmate, edúcate y no aceptes como cierto todo lo que lees o todo lo que ves.