El oleoducto Keystone 1, que transporta el petróleo al país desde la ya contaminada provincia de Alberta en Canada, fue cerrado tras reportarse un derrame en el tramo de South Dakota. El derrame más grande desde que comenzó la construcción del oleoducto en el 2009 y el mayor en la historia del estado.

TransCanada admite que el daño causado es 100 veces mayor del que estimaron inicialmente. Se ha hecho costumbre, el primer impulso para todas las empresas que causan un desastre es tratar de tapar el Sol con un dedo y después “confesarse” si es necesario.

Cómo se puede confiar en una empresa que declara que el estimado es de 187 galones (4.5 barriles) y después reporta que son 18,600 galones (400 barriles). Si consideramos que no ha habido intención de mentir, entonces ha habido culpa, negligencia e impericia en su profesión. ¿Cómo es posible que no conozcan su propio negocio? ¿Cómo pueden equivocarse por 100 veces?

Con toda honestidad, es absurdo que aquello de “guerra avisada no mata a soldado” no se aplique. El mayor número de accidentes de la industria petrolera global se produce en el transporte del producto y nosotros usamos el territorio nacional como conejillo de indias para Canadá. ¡En qué cabeza cabe!

Una pequeña muestra de lo que se ha tratado de evitar con el veto al Keystone Pipeline XL, el famoso proyecto de TransCanada vetado el pasado año por el Presidente Obama y que pretendía extender el oleoducto hasta el Golfo de México, atravesando el centro del país y afectando más estados.

La compañía declaro que no hubo un impacto significativo para el ambiente o una amenaza a la seguridad pública. Me pregunto cuál es la magnitud que debe tener un derrame para que según los valores de la empresa sea clasificado como impacto “significativo” o amenaza a la seguridad pública.

No tenemos imágenes del derrame. TransCanada cerró el área, lo que enojo con razón a los vecinos que demandaron se les dejara tomar sus propias fotografías sobre el derrame. Tal vez por eso han podido mantener “limpia” su imagen y como “ojos que no ven, corazón, que no siente”. No han sido víctimas de la indignación pública, que causa una imagen de la realidad, ni en las poderosas redes sociales han corrido las señales del peligro de lo que significa el riesgo que asumimos cuando exploramos alternativas para seguir dependiendo de una industria que contamina para generar energía.

Muy acertada la decisión de negar el permoso al Keystone XL que atravesaría Montana, South Dakota, Nebraska, Kansas, Oklahoma y Texas transportando millones de barriles de petróleo crudo de las arenas de alquitrán en Canada a las refinerías de petróleo a los largo de la Costa del Golfo.

Keystone South Dakota

Cierran operaciones y no permiten fotografías en el área del desastre.

La contaminación y la devastación de los espacios naturales solo conduce a la pérdida de la oportunidad de desarrollar la nación y generar el desarrollo económico que todos esperamos para continuar teniendo la calidad de vida que tenemos y reducir al mismo tiempo el gasto público en salud por la contaminación y los gastos en remediación de los daños al ambiente.