Empleados del Departamento de Transporte, del Departamento de Salud y del Distrito de Administración de Aguas del Sur de la Florida denuncian haber sido instruidos para no usar en reportes y otros documentos los términos “cambio climático” y “calentamiento global”. ¿Encontraremos algún documento con estas menciones que contradiga la declaración de los empleados?

Vengo de un país en donde votar no era una responsabilidad. Donde se elegían los gobernantes por el color del partido y donde se dejaba a los oficiales electos hacer política en el ejercicio de sus funciones y violar los esquemas sociales de valores.

Ese país ya no existe. Literalmente no existe. El territorio que ocupaba esa nación que ya ni se llama Venezuela, ha sido destrozado por el manejo incompetente de sus recursos y la corrupción. La estructura de gobierno democrática es ahora un régimen en el que el poder legislativo, judicial y electoral obedecen al ejecutivo.

Pero aunque lo parezca, no fue un terremoto el que destruyó aquel paraíso, sino la pérdida de los valores democráticos de una sociedad que no participaba en “la política” y dejaba que decidieran por ellos a quienes ostentaban el poder.

Esos funcionarios públicos abrieron las brechas por las que colaron la miseria de sus ambiciones personales; sin advertir, que no solo ellos causaban destrucción, sino que ese espacio quedaba abierto para cualquier otro infame.

Si el gobernador de la Florida limitó el derecho democrático de las instituciones del estado al prohibir el uso de conceptos como el cambio climático y el calentamiento global; quizás, por el mero hecho de no compartirlos, lo cual no solo es egoísta sino antidemocrático. Eso habría sido como prohibir dar cifras sobre los muertos diarios en el país o prohibir hablar de que exista oposición. Borrar el cambio climático del léxico es como pretender tapar el Sol con un dedo.

Cualquiera que haya sido el objetivo, ha sido contrario a la necesidad de combatir un problema que como uno de los estados más vulnerables de la nación frente al cambio climático, afecta nuestra economía y bienestar y que necesitamos enfrentar como estado (gobierno, empresa privada, medios y sociedad civil) ¿El gobierno ha obstruido el proceso de adaptación al cambio climático?

¿Acaso la intervención del ejecutivo ha diezmado la oportunidad de nuestro estado de prepararse para enfrentar el problema y de acceder al conocimiento sobre las soluciones? Me cuesta pensar que nuestro gobernador sea irresponsable, desleal o totalitario, aun entendiendo que no crea en lo que “no puede ver”.

Hace unos meses, -cuándo se le preguntó sobre las respuestas de adaptación de la Florida al cambio climático-, declaró que él no es científico. Y aunque el niega haber prohibido el uso de términos como “Cambio Climático” y “Calentamiento Global”, ya son empleados de tres instituciones diferentes los que señalan su forma de gestión.

Sí bien desconocer los resultados de la ciencia no es en sí mismo un delito de acción. Si, lo es por omisión el taparse los ojos, la boca y los oídos. Y es una agresión para todos los Floridanos el que el gobernador se tomara la atribución de taparnos los ojos a unos, la boca a otros y los oídos a todos; al limitar a estas instituciones.

Honestamente, hemos sido defraudados no solo por el gobernador, sino por aquellos que debiéndose al estado y no al gobierno, callaron lo que jamás debieron permitir. Ahora somos nosotros los que no podemos callar, tenemos que asegurarnos de establecer que no aceptamos que nuestros gobernantes violenten la institución democrática y establezcan políticas que desvirtúen el concepto de la libertad.

No participar en los procesos de tomas de decisiones es un error que se paga con la libertad. La democracia es tarea de todos, incluidos los políticos, no al revés. Sí no nos enfocamos en asegurar que los valores democráticos se respeten, terminaremos luchando pronto por la libertad.