En una editorial sobre el balance mundial de la acumulación de metano en la atmósfera, 80 científicos de 15 países alertan sobre el destacable hecho de que este gas haya aumentado 10 veces más rápido en la ultima década; convirtiéndose en una amenaza para los esfuerzos globales encaminados a disminuir el cambio climático.

La explotación de combustibles fósiles; las actividades agrícolas; y, el desprendimiento de los glaciares; son algunas de las hipótesis que podrían explicar el aumento acelerado de las concentraciones de metano en la atmósfera, pero no se tiene precisioónsobre el origen por la falta de monitoreo.

La Actividad Humana en el Ciclo del Metano

Los niveles de metano en la atmósfera están 150% por encima de las concentraciones en los tiempos pre-industriales. Las actividades humanas son responsables del 60% del metano añadido a la atmósfera.

La ganadería y otras prácticas agrícolas; la descomposición del desperdicio orgánico en los vertederos de desechos sólidos y ciertos sistemas de tratamiento de aguas de desecho, aportan cerca del 55% de las emisiones de metano resultantes de la actividad humana.

Se estima que un 34% proviene de la explotación de combustibles fósiles —el metano puede salir de los pozos de gas y petróleo durante la perforación—, así como en la producción y transporte de carbón, gas natural y petróleo.

Por otro lado, al fundirse el permafrost, —el derretimiento de los glaciares— se desprende metano a la atmósfera. Su contribución aún no se cuantifica y aunque en la actualidad no se consideran significativas se espera que representen una presión en el futuro.

Cambio Climático y la fuerza del Metano

Este es el segundo gas más abundante después del dióxido de carbono, aunque es más potente porque su capacidad de atrapar el calor es 25 veces mayor, pero permanece menos tiempo en la atmósfera.

Representa el 20% de las emisiones actuales de gases efecto invernadero, contribuyendo al calentamiento global y liberando también ozono a la troposfera, con el consecuente impacto a las salud humana y a los ecosistemas.

Se desconoce con precisión el origen exacto de su significativo aumento acelerado en los últimos dos años. Lo que sí conocemos son las medidas para reducir o captar las emanaciones y debe incluirse su mitigación en la discusión global para tomar acciones concretas que permitan alcanzar el objetivo de detener el cambio climático.