El agua es esencial para el bienestar del ser humano, vital para el desarrollo económico y un requisito básico para la salud de los ecosistemas.

El agua limpia para uso doméstico es esencial para la salud y la supervivencia del ser humano. La calidad y cantidad del agua determina la salud humana de las poblaciones. Además, el agua es vital para otros aspectos del desarrollo sostenible, tales como la protección del medio ambiente, la seguridad alimentaria, el empoderamiento de la mujer, la educación de las niñas y la productividad.

Para salir de la pobreza es necesario aumentar la productividad de la población, pero los problemas de salud asociados al agua disminuyen la capacidad de trabajo por enfermedad.

La necesidad de disponer de agua para el consumo obliga a las mujeres y niñas a dedicarse a la labor de transportar el preciado líquido, esto no les permite trabajar ni estudiar.

En los países en vías de desarrollo, la escasez de agua obliga a las niñas a abandonar la escuela cuando alcanzan la pubertad por las críticas condiciones de higiene y la incomodidad que para ellas representa. Esto hace de la escazes de agua un asunto de género también.

La escasez de agua para los cultivos produce su perdida y en algunas zonas la perdida de suelos fértiles para la agricultura.

El agua es una herramienta vital para luchar contra la pobreza y el hambre, salvaguardar la salud de los seres humanos, reducir la mortalidad infantil, promover la igualdad entre los géneros y administrar y proteger los recursos naturales. ¡CUIDALA!