Proteger a más de 35,000 especies en el mundo es el reto que persigue la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Ésta semana en Ginebra, en la 66ava reunión de su Comité Permanente (SC66) y con una cifra record de participantes, se evalúan los compromisos y el estado de conservación de las especies protegidas bajo el tratado, para garantizar su cumplimiento.

Enfrentar la lucha contra el tráfico ilegal de la vida silvestre, requiere con urgencia de sancionar la corrupción; contribuir con el fortalecimiento de la legislación nacional en los países críticos y regular la actividad comercial de especies criadas en cautiverio.

Para la biodiversidad, son devastadoras las consecuencias de la extensión global de los mercados negros, nacionales e internacionales, de una gran cantidad de especies de la vida silvestre y los productos asociados a estas. Desde partes de animales, como huesos de tigre o vesículas de oso para uso medicinal, hasta reptiles y aves pretendidas como mascotas; caviar para el mercado de alimentos de lujo; pieles raras y lanas para la industria del vestido; marfil del elefante para el comercio de ornamentos; y orquídeas y cactus para la jardinería.

América del Norte es un protagonista central en el mercado internacional, tanto como consumidor como abastecedor de productos de vida silvestre. El aumento en el comercio entre sus tres países, a partir de la entrada en vigor en 1994 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), requiere de una mayor cooperación entre los mismos, tanto para manejar el comercio legal como para combatir el comercio ilegal.

Canadá, Estados Unidos y México no solamente participan en el comercio directo transfronterizo de diversas especies endémicas de América del Norte, sino que además funcionan como conducto de comercio para los productos provenientes de la vida silvestre de otras regiones y continentes.

En el caso de México, resulta un exportador de alto potencial de vida silvestre y recursos genéticos debido a su riqueza en biodiversidad. En la #SC66 expone su inquietud sobre los esfuerzos de conservación de la Vaquita Marina o Phocoena Sinus y es una de sus agendas, ya que este mamífero marino, el más pequeño del mundo, con una población menor a los cien ejemplares y cuyo hábitat es el Golfo de California; sufre al quedar atrapado en las redes de la ya prohibida pesca de pepino de mar, pepino ballenatus, almeja pismo y buches de totoaba, especie muy demandada por China.

Las especies protagonistas de la fauna en ésta reunión son los elefantes, rinocerontes, tigres y tiburones:

Los Elefantes

En la #SC66 serán evaluados los avances en la lucha contra el comercio de marfil, que provoca la cacería furtiva de más de 30,000 elefantes africanos al año. En la mira, Tanzania y Mozambique por que no han ejecutado plenamente sus planes de acción; Nigeria, Angola y Laos que deben recibir sanciones por su falta de cumplimiento en materia de protección de los elefantes.

Los Rinocerontes

Manejar la crisis del comercio ilegal de cuernos de rinocerontes, encabezado por Mozambique y Vietnam, requiere de decisiones categóricas. Más de 1,000 rinocerontes muertos en Sudáfrica por tercer año consecutivo, aunque un poco menos que el año anterior a nivel general. En Namibia, se reportó la pérdida de 80, lo que les representa más del triple que en el 2014.

Los Tigres

En Asia ya son muchas las áreas en donde la población de tigres ha desaparecido sin que exista posibilidad de recuperación. Según cifras de la UICN, en el 2009 existían cerca de 3,200 ejemplares, y aunque ya se contabilizan cerca de 4,000 adultos, la tendencia es a la baja.

La conservación de los felinos enfrenta múltiples amenazas, la mayoría de origen humano, desde la caza furtiva hasta el cambio climático que con el aumento del nivel del mar, está afectando el hábitat de los ejemplares que habitan las áreas de manglares entre la India y Bangladés.

Los Tiburones

La demanda de aletas, carne, aceite de hígado y otros productos procedentes del tiburón, sumados a la presión pesquera que ésta representa, tiene a cerca del 20% de los tiburones y las rayas de todo el mundo, amenazados de extinción, y la CITES es la única medida en vigor, jurídicamente vinculante, con que cuenta la ordenación de la pesca de tiburones para eliminar el comercio ilegal de estas especies. La pérdida de tiburones del ecosistema oceánico puede contribuir a graves e irreversibles daños a nuestros océanos.

El comercio ilegal de la flora también es un problema mundial de grandes dimensiones. Entre los protagonistas de la Flora en la #SC66, están el ébano, el palisandro y el palo de rosa de Madagascar, cuyo trafico comercial ilegal es equiparable al del marfil en África continental. La caoba, y otros productos maderables en Latinoamérica, están en el banquillo de los acusados, de lo que les hablare en la próxima entrega.