Ante la evidencia científica y el daño tangible que se está causando con las emisiones industriales de este gas, y después de sobrepasar numerosos obstáculos políticos y de procedimiento administrativo, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) establece límites para las emisiones de dióxido de carbono de las fuentes fijas (chimeneas) para las plantas de energía nuevas en el país.

Como es del conocimiento público, la contaminación del aire producida por el carbono generado por los carros, las plantas eléctricas y otras fuentes industriales causan el cambio climático y están poniendo en peligro la salud pública de la nación, su flora y su fauna.

Recordemos que el año pasado se intento despojar a la agencia de su capacidad de regular la materia y cumplir con el mandato que el Acta de Aire Limpio de los Estados Unidos le confiriera y la Corte Suprema fallo a favor de la EPA.

En esta batalla la participación ciudadana en la toma de decisiones fue contundente. Las manifestaciones de apoyo que recibió la agencia por parte de los ciudadanos comunes que llamaron a sus congresistas y firmaron peticiones de apoyo a la EPA, jugaron un rol importante en la decisión de respetarle sus poderes.

Se espera que la misma avalancha de cabilderos de la industria, que mantuvo en vilo a la opinión pública intentando quitarle los poderes regulatorios a la EPA, ahora intente su lucha en contra de los límites que se han establecido. Dile a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos que apoyas las normas que regulan las emisiones de carbono de la industria en las plantas de energía nuevas agradeciendo su acción.