Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar, conocido por la Gran Mancha Roja y otras tormentas de colores, brilla con un nuevo semblante.

Las auroras de Júpiter fueron descubiertas por primera vez en 1979. Sobre el lado nocturno de Júpiter, un delgado anillo de luz parecía una versión alargada de nuestras auroras en la Tierra; ahora sabemos, que en realidad, sus auroras son cientos de veces más grandes y más energéticas que las nuestras.

Las auroras se forman en la atmósfera de los planetas cuando las partículas de alta energía entran cerca de sus polos magnéticos y chocan con los átomos de gas. Son esos brillos extraordinariamente vivos que podemos apreciar en las imagenes.

El telescopio espacial Hubble nos impresiona a todos mostrando la belleza y magnitud de las auroras de Júpiter. Sin duda, también impresiona la tecnología con la que ha podido capturar las nuevas imágenes ultravioletas.

¿Cuál es el objetivo de este programa de la Nasa?

Más allá de producir bellas imágenes, intentan determinar cómo diversos componentes de las auroras de Júpiter, responden a las diferentes condiciones de la corriente de partículas cargadas que, son expulsadas desde el Sol y conocemos como viento solar.

La NASA intenta comprender mejor cómo el Sol y otras fuentes influyen en las auroras. Si bien, las observaciones con el Hubble están aún en curso y el análisis de los datos llevará varios meses más, las primeras imágenes y vídeos ya están disponibles y, muestran las auroras en el polo norte de Júpiter en todo su esplendor.

Este programa de observación está perfectamente cronometrado con la sonda espacial que el 4 de julio del 2016 entró en la órbita del planeta. La sonda Juno realiza la medición de las propiedades del viento solar y el telescopio Hubble está observando y midiendo las auroras en Júpiter.

Para poner de relieve los cambios en las auroras de Júpiter el Hubble estará observándolo diariamente por el período de un mes. El uso de esta serie de imágenes hace posible que se creen vídeos que demuestran el movimiento de las auroras vivas, que cubren áreas más grandes que la Tierra.

Mientras en la Tierra las auroras cesan y las más intensas son causadas por las tormentas solares – cuando las partículas cargadas “llueven” en la atmósfera superior, excitando los gases, y hacen que se ilumine con los colores rojo, verde y púrpura – en Júpiter nunca cesan y no dependen solo del viento solar sino que cuenta con las partículas lanzadas al espacio por su luna Io, conocida por sus numerosos y grandes volcanes.

Conocer la dinámica del Universo nos ayuda a entender nuestro Planeta.

Nota de Prensa de la NASA, editada por Mildred Real